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Jueves 17 de Mayo de 2012
Christus
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Escrito por Raul Cervera, S.J.   

Visita papal y elecciones

 

En marzo pasado se llevó a cabo la visita del Papa al Estado de Guanajuato. ¿Qué significó realmente para el país y qué saldo arrojó? Los críticos de ese periplo habían venido enfatizando la existencia de un as bajo la manga de cara a las elecciones de julio. El viaje habría tenido como objetivo central favorecer a alguno de los contendientes. Las sospechas señalaban a alguno de los partidos más cercanos a la mentalidad de la Iglesia católica, de manera sobresaliente el Partido Acción Nacional (PAN) o, incluso, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), proverbialmente pragmático y acomodaticio.

A unos meses de los hechos y después de un análisis de las alocuciones papales llama la atención que no hayan hecho alusión a los temas más polémicos que han estado enfrentando a algunas autoridades de la Iglesia católica mexicana con los gobiernos de izquierda. Estos temas, como se sabe, son la manera como deben reaccionar las autoridades civiles ante la interrupción voluntaria del embarazo; el reconocimiento jurídico de las uniones de homosexuales y lesbianas; la posibilidad de reclamar una muerte digna por parte de enfermos incurables y terminales; y otros temas afines. Hay que reconocer que prevaleció una actitud de mesura y respeto en las intervenciones del ilustre visitante.

No es fácil aventurar una interpretación irrefutable de esta actitud. Pero sí es claro que estos silencios fueron significativos, sobre todo por el hecho de que el magisterio del actual papado ha sido muy firme y constante en defender las posiciones católicas en materia moral, continuando fielmente el estilo de Juan Pablo II.

Igualmente resultó llamativo que, en contraste con algunos pronunciamientos de la cúpula eclesiástica mexicana, el Papa no expresara su apoyo a las estrategias que adoptó el gobierno espurio de Felipe Calderón para el combate a la delincuencia organizada y el narcotráfico. Por el contrario, hubo dos o tres intervenciones en las que subrayó la necesidad de optar por caminos pacíficos para la solución de los problemas.

Una posible explicación de estos hechos tendría que tomar en cuenta también el refrendo explícito del Papa a la demanda sostenida por el Vaticano y la jerarquía mexicana de una libertad religiosa sin cortapisas para las labores de la Iglesia católica en el país. Así lo expresó el pontífice a su arribo al aeropuerto del Bajío y en el rezo de las Vísperas en la catedral de León.

Los críticos de esta demanda sostienen que en las letras chiquitas se persigue la posibilidad de que la Iglesia católica posea y opere medios de comunicación masiva –cosa que ya está ocurriendo en la práctica-; que los clérigos puedan ejercer cargos de gobierno e intervenir libremente en temas explícitamente políticos; que se imparta instrucción católica financiada por el erario en las escuelas públicas; finalmente, que otras actividades eclesiásticas sean costeadas por las arcas públicas. Todo lo cual contradiría el carácter laico del Estado mexicano.

Volviendo a la ausencia de declaraciones que hubieran podido interpretarse como un apoyo a alguno de los contendientes en los comicios de julio, quizá pueda explicarse ésta como un intento de poner en claro que la demanda de libertad religiosa no pretende abrir la puerta a que la jerarquía católica se inmiscuya en los procesos electorales ni a la pretensión de ejercer cargos gubernamentales.

Es posible que en el fondo de estas cosas se encuentre una decisión por parte de altos mandos vaticanos de apoyar a aquellos sectores del episcopado mexicano que propugnan por conservar una cierta independencia de la Iglesia con respecto a las autoridades gubernamentales, al mismo tiempo que se elimina toda restricción a las tareas de ésta. Ello significaría un deslinde claro con respecto a otras posiciones más rígidas que favorecen prácticamente una especie de fusión cesaropapista de los ámbitos religioso y político, urgida y apoyada por grupos extremistas como la Organización Nacional del Yunque, la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), el Comité Nacional Provida (Grupo Provida) y otros.

En todo caso continuará el choque de opiniones acerca del carácter laico del Estado mexicano y de si la mencionada agenda eclesiástica lesiona o no el mismo. Ojalá que se lograra una discusión con altura, anchura y profundidad.

 

 

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